12 marzo 2008

Navegando por el canal de Suez

Si antes colgaba una postal del Canal de Panamá del año 1935, que tengo guardada por que me gusta su diseño antiguo y además como recuerdo por que las dos veces que lo crucé iva sin cámara fotográfica, ahora os quiero enseñar una del Canal de Suez, por el que pasé varias veces y de ésta vez si llevaba cámara.

Estos días acabé una novela de Patrick O'Brian "El puerto de la traición", canon de novelas que recomiendo para pasar un buen rato porque consiguen desde las primeras hojas hacerte partícipe de la aventura. En una de las misiones que se relatan en esta novela el capitán Jack Aubrey tiene que embarcarse en una fragata en el Mar Rojo y para ello tiene que cruzar a pie con su tripulación el desierto desde la actual Port Said hasta Suez, puesto que en 1.805 aprox. el canal no era navegable y además las tropas de Napoléón no andaban lejos.

Navegué por el canal en un barco español en el año 1979. Estaba embarcado en el Ponte Pasaje de la cia. Ponte Naya de A Coruña, es el que veis en la foto; hicimos dos viajes con un cargamento de cemento en sacos desde Tarragona y para los Jordanos. La diferencia con el capitán Jack Aubrey es que él hizo el recorrido a pie y acompañado de camellos y en vigilia continua por si eran atacados por los piratas del desierto, y yo lo hice en el puente de un barco con aire acondicionado y disfrutando del paisaje y de la gran obra de ingeniería que unen el Mediterráneo y el Mar Rojo.

Para algunos de los aficionados a la lectura de las novelas de Patrick O'Brian ésta es una de sus novelas más flojas pero yo discrepo, porque la descrición que hace del entorno, el mar y la meteorología del Mar Rojo me trajo recuerdos; el horizonte amarillo o naranja según la percepción de cada uno, la poca o nula visibilidad, el viento y la mar de viento que provocoban una secuencia continua de olas, el calor y sobre todo la tormenta de arena que nos pilló y que hacía que los granos terminasen entre las sábanas y que amaneciésemos con la cubierta como si estuviésemos en las dunas de Corrubedo.

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