04 septiembre 2009

Mi querido asesor, mi esclavo...

Venía yo de pelear en diversos "curros" y el último de ellos antes de entrar en el ¿paraíso? había sido una muy dura, extenuante y larga travesía por el mundo de los autónomos.
Tarde llegué a esto de ser trabajador de la administración, si se puede llamar así a un contrato de laboral fijo por oposición, y digo tarde porque fue a los 47 cuando firmé el papel que me une a una empresa pública.
¿hasta que la muerte nos separe?

¿me estoy quejando de mi suerte? no ¡que va!, es que se me dio por reflexionar al ver estos días en la prensa nombramientos de asesores que están haciendo los últimos representantes públicos elegidos.
Cuando ejercía en la privada, el único contacto con la administración era cuando tenía que pagar mis impuestos, pagar una multa o atender al omnipresente inspector de hacienda. Para nada se mi iba la olla pensando a quien nombrarían para este o aquel cargo. También es verdad que poca gente conocía en el mundillo cercano a la administración y la política, ya me lo decía mi cuñado, que yo tenia muy poca "vida social" "relaciones" "contactos"; y yo al final pensaba… "el concepto es el contacto" frase que podría estar acuñada por el popular filosofo Manquiña.
Ahora que ejerzo de trabajador público pues quieras o no te entra el gusanillo ¿del cotilleo? y como vas conociendo a gente... pues eso...
Que lo normal es que tus superiores se muevan según las ondas de la política y los cambios, si no constantes pues los llamaremos alternantes, y es que yo con seis años en la empresa pública para la que trabajo llevo ¿conocido? hasta cinco presidentes, tres conselleiros y unos cuantos asesores... y es que claro…, algunos de estos asesores ya los conozco de y en otras situaciones y me supongo para que serían nombrados…
-Señor asesor firme aquí porfa...
- ¿Pongo una cruz o vale con el pulgar?
- Jo! como eres... no hombre, un garabatito...
Y a propósito de todo esto que "se me vino a la cabeza" y escribo, la casualidad quiso que hojease un diario de tirada nacional que anda por las antípodas de mi pensamiento y comportamiento como ciudadano, y en el que en sus hojas centrales una periodista entrevistaba a Andrew Roberts, historiador británico que describía situaciones muy interesantes del período de la 2ª guerra mundial, y esto es lo que el decía de políticos actuales y asesores, y que anoté en una servilleta mientras degustaba una ración de pulpo en el mesón "Os Concheiros".

Los políticos actuales son incapaces de nombrar a personas que nos les van a dar la razón en todo, quieren "salirse con la suya" en cada momento, por eso nombran a personas que solo saben decir que si, con carácteres mas débiles.
Churchil y Roosevelt eligieron a Brooks y a Marshall aun sabiendo que estos eran hombres que les iban a decir exactamente lo que pensaban y se enfrentarían a ellos.
Brooks solía sentarse en Londres en el "Cabinet War Room" rompiendo lápices y diciendo: "No, señor primer ministro, no estoy de acuerdo con usted".
¿Se imaginan que eso ocurriera ahora?
¿Un asesor rompiendo un lápiz de pura furia frente a un presidente?
Joder como es este Andrew Roberts, ¡es inglés! y creo… porque lo que me comentaron, que Inglaterra es una monarquía democrática rodeada de agua por todas partes al oeste de Europa

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