15 abril 2014

El Cristo de hojalata

Hoy estamos ante una pieza emblemática del Arte Cuneteiro religioso, la CRUZ con su CRISTO CRUCIFICADO orientado al cruce de caminos, como rosa de los vientos que guía al navegante (christian ditch art)

El Santo Cristo Hojalatero quiere ser o intenta imitar un típico CRUCEIRO de los que vemos en Galicia y que con el tiempo pasaron a formar parte como un objeto más del decorado de los parques y jardines tanto públicos como privados.

Lo de hojalatero no es peyorativo, sólo viene a cuento porque éste crítico de arte cuneteir@ tiene muy poca idea, por no asegurar que ninguna, de materiales metálicos para manufacturar; para el crítico todo es o se parece o imita a la hojalata.


Podemos pensar que el propietario quiere dar a conocer al circunstancial espectador que es cristiano, persona que sigue las enseñanzas de Jesús de Nazaret, dejando a la imaginación del cuneteir@ el adivinar a que rama del árbol cristiano puede pertenecer a saber, católico, ortodoxo, anglicano o de esos que por aquí en los pueblos de España llamamos protestantes, y alguno más que se me olvida…



Pues no, con esta expresión de arte cuneteir@ no podemos identificar a vote pronto la rama cristiana que sigue el artista pero nos podemos aproximar a su sentimiento, pues son los católicos, muy dados a la imaginería, los que siempre exhiben imágenes de sus santos por muy dolorosas que sean y esta de doloroso tiene un rato… un hombre maltratado y crucificado por los siglos de los siglos es extremadamente doloroso... por los siglos de los siglos.


El Santo Cristo Hojalatero es una escultura que cumple todos los cánones de arte cuneteir@ religios@, pues es una expresión artística escultórica, un trabajo tal vez realizado por el propietario de la parcela o tal vez encargado a otro artista o tal vez manufacturado (falta investigación porque el paseo no dio para más) que se exhibe al aire libre al borde del camino, en un jardín a la vista de los vecinos, caminantes o circunstanciales espectadores, un grito artístico de confesión religiosa orientado a los cuatro puntos cardinales.


El artista o ciudadano además se sirve de una piedra granítica “un pedazo de penedo” que se trae de otro lugar a propósito y que parece simbolizar el Monte del Calvario, y sobre ese tremendo “roling stone”  rodeado de  un ridículo estanque como elemento también muy cuneteiro clava su cruz y su Cristo de hojalata.

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