09 mayo 2014

De Ourense a Compostela, un "camiño de frechas biciclista cuneteiro"


Camiño de frechas de Ourense a Santiago de Compostela, ruta cuneteir@ lineal de 113 kms. que discurre íntegramente por la Vía de la Plata (Camiño do sudoeste) y que haremos en dos jornadas a lomos de nuestros camellos de dos ruedas.
Un recorrido entretenido con rampas del 20%, continuos sube y baja rompe piernas, suelo empedrado, asfalto con velocidades punta, caminos de tierra, pistas forestales, corredoiras, agua, barro, caminos de cabras, frondosa vegetación, bosta de vaca, perros, muchos carballos y un poco de arte cuneteir@.

¡el camello avanza!


Primer día 62 km. de Ourense – A Laxe (Lalín) con paradas de descanso en Cea (K22), Oseira (K31) y Dozón (K41,5), pernoctando en  A Laxe (K62). En esta etapa subimos desde los 154 mts. de altitud de Ourense hasta los 817 mts. de Dozón y de ahí bajando a los 464 mts. de Lalín en un "costa parriba costa pabaixo" típico de Galicia

Praza O Torreiro - Camiño Real de Cudeiro
Salimos de Ourense por “a ponte vella”, el puente romano sobre el río Miño a una altitud de 150 mts., por la variante de la Vía de la Plata que llaman de Tamallancos y de ahí al Camiño Real, Camiño Real de Cudeiro, Camiño Real de Cudeiro Sur, y bicicleando al tran tran... llegamos a la plaza Plaza de O Torreiro donde nos deleitamos con la primera muestra de arte cuneteir@ que nos encontraremos en este “camiño de frechas”.

En un pequeño espacio al lado de la casa antes de llegar a la Praza o Torreiro, cuando el pecho pide aire y siente el tirón de la costa arriba, el artista cuneteir@ nos sorprende con una composición que podríamos definir como "cunetería a mogollón", pues en un reducido espacio aprovechado al máximo, el o la artista amontona sin un criterio definido entre geranios y "otras plantas de la vieja" y sin prescindir de las típicas piedras blancas o los croios acompañadas de losetas de pizarra para delimitar el camino, elementos éstos también muy de cuneteir@s, las más diversas y típicas figuras del Ditch Art.

¡OJO! El objeto especialmente cuneteiro de este conjunto está situado en el centro como tiene que ser cumpliendo los cánones, ya os darías cuenta cual es... ¡un bidé macetero! y eso sí... un bidé en el jardín sin duda marca estilo.
Mirador de San Marcos da Costa
Y seguimos "picando para arriba" y a veces con rampas del 20% por Camiño Real de Cudeiro Norte y Camiño da Costa hasta la ermita de San Marcos da Costa donde creemos tener una vista de lo que atrás dejamos pero un pinar quemado, que podría asegurar que el fuego prendió primero en la cabeza de algún zumbao que no veía Ourense, nos impide ver la capital así que después de la foto de rigor orientada hacia el más vivo verde del horizonte seguimos subiendo.

Sí sí sí... continuamos subiendo y parando sólo para las fotos de recuerdo y la observación del arte cuneteir@ que nos vamos encontrando. La subida no nos da tregua, así que la velocidad que llevamos nos permite observar y charlar… a veces se hace penoso el “costa arriba costa abaixo galego” pero esperamos recompensarnos tanto esfuerzo con un descanso con cerveza y tapita en Cea después de recorrer los 22 Km desde la capital.



Bouzas - ¡espectacular conjunto cuneteiro!
Pero todavía el recorrido nos deparará gratas sorpresas, después de incorporarnos a la carretera nacional 525 en un pequeño tramo y volver al camino entre las primeras casas de aldea de Bouzas, nos encontramos de frente con una de las mejores creaciones ingeniosas hasta ahora encontradas de arte cuneteir@, un trabajo que se merece un apartado en otra entrada y que adelantamos, un minigolf con sus correspondientes zonas técnicas artesanales y tres espectadores de madera con traje de domingo "bajo palio"... 

Ponte Sobreira
Así que "extasiados" ante tanta imaginación cuneteira seguimos alegres bicicleando hasta Sobreira para cruzar por un puente medieval sobre el río Barbantiño y que es puerta natural que nos conduce al ayuntamiento de Cea. A la salida del puente encontramos una aldea abandonada con bonito hórreo pero descuidado y seguimos camino de tierra hasta Faramontaos 
El origen del puente posiblemente se remonta a los siglos XIII o XIV, según se deduce de una inscripción. Se reconstruyó en el siglo XVIII.

Ponte Sobreira

Faramontaos
Faramontaos aldea en "costa arriba" tiene un conjunto de antiguos hórreos y construcciones asentadas sobre rocas y la antigua capilla del Priorato de la Abadía Cisterciense de Oseira.
Y seguimos por asfalto atravesando hasta final de la aldea y ya arriba, en el final de la zona urbanizada, un jardín de una casa a nuestra derecha nos muestra un conjunto de arte cuneteir@ realizado "pedriña a pedriña", un quiero ser Veleta Gaudiana cuneteira que comentaremos en otra entrada.
Después de las fotos y los comentarios críticos de rigor ante tanta virguería nos enganchamos con un camino que se mete al monte y que resultará ¡cómo no! de los mas divertido, "costa parriba" en tierra húmeda, entre muros de piedra, corredoira sombría con sus piedras sueltas, barro, y agua y pie a tierra.

Capilla de San Pantaleón en Viduedo - Ourense
Tras la subida atravesamos una bonita zona arbolada que nos adentrará en las primeras casas de Viduedo, y al entrar en este aldea nos encontramos a mano derecha con una capilla que llaman de San Pantaleón  y que según la placa del frente de su puertas fue construida en 1935 con el aporte monetario de un vecino y la ayuda del pueblo.


Fonte Alcalde Sr. Presas
Hasta ahí todo bien... pero el/la cuneteir@ y biciclista quedará sorprendido con el jardín más ditcht art que hasta ahora se pudo haber encontrado en su vagar por cuantas cunetas haya pisado, el jardín de la capilla de Viduedo en pleno centro de la aldea, cruce de caminos, merece un apartado que enseñaremos por lo menudo en otra entrada. Sólo adelantaros que es un orgasmo cuneteiro, una explosión de imaginación y color en plena ruta de la plata ¡un qué sé yo...!

Como os podéis imaginar con tanto orgasmo visual en este lugar la paradiña fue más larga de lo normal y aprovechamos para meterle sustancias autorizadas al cuerpo, agua de la fuente del Alcalde Sr. Presas, barrita energética de cereales combinados y plátano concentrando.


La salida de Viduedo aun nos depara otra sorpresa, un peto de ánimas o lo que queda de él, con un relieve en el que se ve a dos pobres almas entre el fuego y a un San Antonio de Padua con el niño Jesús en brazos, lo de que es San Antonio lo sé porque mi abuela Antonia era devota de este santo, siempre decía que... "San Antonio es la esperanza", y tenía una figurita de madera de unos 40 cm. de alto en la misma postura y con el niño en brazos por eso se de que santo se trata, no vayáis a pensar otra cosa...



El conjunto como podéis contemplar en la foto es... es... es... cuneteiro ¿non sí?... esos palés como puestos a propósito, el banco publicitario de la Diputación de Ourense, la placa de hormigón del balcón que da sombra al conjunto, el trozo de muro de cachote a la derecha que sobresale de una pared de ladrillo enfoscada y el inevitable caño de pluviales de PVC a la vista... y lo que no podréis apreciar por culpa de la sombra aunque ampliéis la foto es que encima de la cruz del peto de ánimas colocaron un San Pancracio y su mano derecha levantada parece indicarnos el camino a seguir... ¡por allí! ¡maravilloso!

Impresionante carballo llegando a Cea
Poco a poco, pedal a pedal, nos vamos acercando a la aldea del buen pan, pan moreno con denominación de origen que hay que catar, no sin antes pasar por una zona de sorprendentes carballos al borde del camino. Cruzamos Cea observando sus casas tradicionales, sus hórrreos y nos dirigimos a la Plaza Mayor.


Torre esbelta en el centro de la plaza, frente a la Casa Consitorial, con cuatro fuentes en cada esquina, cuatro caños de los que manan sin parar agua potable de un manantial cercano, y allá arriba en la punta de una estructura metálica una diminuta veleta flecha que nos indica la dirección de donde viene el viento, veleta con su ornamento de cola en forma de bandera que luce por una cara la enseña española y por la otra la gallega.

A las cuatro caras de la torre, cuatro esferas de reloj que cada una marcaba su hora ¿…? un misterio que trasegando la cerveza que habíamos pedido comentamos que podría ser la hora peninsular, la hora canaria, la hora tiempo universal y la hora del “libre albedrío”… pero un vecino nos sacó de dudas y nos dijo que tenían horas distintas porque estaba parado; la humedad de estas tierras gallegas había hecho mella en su maquinaria y estaba pendiente de arreglo, esperando presupuesto o aprobación de partida presupuestaria, y nos lo hizo saber en un tono de lenguaje protocolario administrativo.


La parte superior de la torre donde están las esferas del reloj y la estructura mecánica formaba parte del tejado de la Casa Consistorial pero por motivos de rivalidad política o capricho de un alcalde, según nos cuenta el parroquiano, cuando se reforma el edificio se construye la torre y se traslada el reloj de tal manera que ahora donde está situado, el Sr. Alcalde podrá ver desde la ventana de su casa la hora oficial y escuchar con más nitidez las campanadas horarias; privilegios que se otorgan algunos por ser elegidos por el pueblo pues otros se conforman con ponerles su nombre a las fuentes... 



Así que rematada la cerveza y la charla, y no haciendo caso a la recomendación del paisano que nos dice que se come bien en el bar vecino pues en Oseira nos podrían clavar, emprendemos camino al monasterio no sin antes sacarnos la foto turística con la panadeira pétrea de Cea, para mí Doña Hermosinda, para otros que cada cual le ponga su nombre…


Monasterio de Oseira 
Seguimos ruta por monte entre pinos y carballos, unos cuatro km. espectaculares tenemos por delante, un camino antiguo de piedra en el que se adivinan los surcos de las ruedas de los carros en el granito, alguna piedra suelta, agua y arena, tramo especial para cuneteir@s beteteros que les guste los trazados de exhibición técnica y esfuerzo de pierna, esfuerzo aveces bajo un sol que aprieta hasta llegar al asfalto en ascenso a Silvaboa y después descansado y rápido asfalto en bajada que nos llevará al monasterio de Oseira, del que no vamos a contar aquí nada pues lo dejaremos en manos de la Wikipedia que esa sabe más que nosotros.


En Oseira por la hora que llevábamos de recorrido, hacemos una parada en uno de los dos baretos que hay en el pueblo para meterle algo al cuerpo, algo que se resume por biciclista en dos huevos fritos con un chorizo, pan, una cerveza y café, que haciendo cuentas múltiplo de dos asciende la minuta a la astronómica cifra de 20 euracos ¿…? precio de guiri, y eso que estábamos advertidos. Una vez “enchido o bandullo” y rellenado el bidón en la fuente que luce escudo anticonstitucional, yugo y flechas, toca subir kilómetro y medio de corredoira con rampa de piedra suelta y sol en la espalda… ¡espectacular! ¡maravilloso!



Atrás va quedando el muro del monasterio y ponemos pie a tierra empujando y ayudando al camello a subir, subir y subir...un kilómetro y medio impracticable encima de la bicicleta, camino para especialistas trialeros con poderosas piernas... y ya en el alto ¡cómo no! a bajar entre aldeas con sus perros que te van saludando y excitantes tramos de corredoiras con piedras sueltas, agua, barro y bosta hasta que la cámara de la rueda dice... ¡pessssss!



pinchazo en la subida al Outeiro

Los dos Reboredos
Ya solo quedan veinte kilómetros hasta A Laxe pero paramos antes en Dozón para votar a primitiva, tomarnos un refresco, estiramos las piernas y rellenamos el bidón, pues los siguientes kilómetros los haremos de un tirón pensando en la ducha, la cena y la cama… así que a los camellos mis cuates que queda ruta; alternando asfalto y pista de tierra con velocidad "curiosa" atravesamos unas cuentas aldeiñas y en una de ellas podremos contemplar un ejemplo de arte escultórico cuneteir@ que avanzamos con una fotografía ahora pero que comentaremos en otra entrada.

Y seguimos por tramos de asfalto, pistas de tierra en buen estado que nos permiten tranquilidad de pedaleo, velocidad y charloteo, zonas arboladas y muuuuchos carballos siempre; rápidas bajadas por caminos tumbando el camello en cada curva y todo ello cumpliendo con el oficial y reglamentario trazado gallego… “costa parriba costa pabaixo que non todo e baixar” hasta llegar a  A Laxe (albergue).
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El segundo día  A Laxe - Compostela salimos al camino a las 09:00 con paradas de descanso en Silleda (K9), Outeiro (K34) y A Susana (K42), y llegamos a Compostela (K51) a las 15:30. 

Esta etapa la comenzamos a una altitud de 464 mts. aproximadamente y bajaremos a los 56 mts. para cruzar el río Ulla y volver a subir a los 324 mts. de la ladera del Pico Sacro y llegar a Compostela que está a 259 mts. de altitud, como viene siendo normal un sube y baja que nos mantendrá las piernas ¡siempre alerta!.

La salida del albergue se hace por medio de la aldea hasta llegar a la carretera nacional donde se puede desayunar en el bar de María José, un café con tostadas de pan rico rico... y repetimos lo de rico porque la cena del día anterior, muy bien, fue en el mismo sitio y el pan estaba rico rico.
Así que el comienzo de la jornada se hace por carretera nacional con mucho tráfico pero pronto nos desviamos a las vías locales más relajadas para ir cruzando aldeas y alternando caminos y pistas de tierra. 
El día ayuda a pedalear pues la mañana es fresca y nos acompaña un ligero orballo, el campo mañanero mojado tiene un olor especial y especial y espectacular es el entorno de Ponte Taboada al que accedemos después de pasar por un camino bajo el viaducto del tren, antigua vía que comunicaba Galicia con la meseta.

Éste es un puente románico del siglo X sobre el río Deza, río que da nombre a la comarca por la que vamos bicicleando, fue reformado en el XVI y está en un entorno como ya exclamamos antes ¡espectacular! y una vez cruzado nos enfrentamos a un repecho enlosado hasta salir otra vez a la carretera nacional donde nos encontraremos de frente con la iglesia románica de Taboada para volver de nuevo al camino.

Ponte Taboada

En Silleda paramos en una vieja cafetería que la atienden dos viejas glorias y hacemos un descanso con café, prensa y algo más... y compramos unos melindres, lo típico de siempre cuando se para en Silleda y de nuevo al camino para seguir deleitándonos con sus corredoiras y sus carballeiras.
Pasamos Bandeira, Caselas, Vilariño casi siempre por asfalto excepto pequeños tramos de camino de tierra y pedaleamos con alegría para pasar Dornelas, O Seixo y Castro. Este es un tramo rápido sin mucha historia betetera, que no quiere decir que no sea bonito pues el campo gallego da para bonito y mucho más pero no nos vamos a repetir... very beautiful Galician country.
En este tramo hay que hacer hacer un alto, leer y decidir, a destacar la iniciativa emprendedora del paisano que se publicita en el camino.

Como podéis observar en la foto y faltando tan solo 13 Km. para llegar a Compostela,  te puedes desviar sólo 70 metros y podrás tomar un té tranquilamente en un salón de peregrinos entre palmeras y camelias, hórreos y cruceiros, sombra la que quieras y cómo no la bendita agua. Un lugar en donde los camareros te pueden hablar en italiano o susurrarte en "wirsprechen deutsch", aunque esto último debido a nuestro pequeño conocimiento de idiomas pensamos en un principio que era algo de comer pues esta puesto después de los chorizos y el vino ¿...?

Como la tecnología y el estado de bienestar avanzan que es una barbaridad, posteriormente a todas estas comodidades se le añadió en la parte inferior del anuncio un pequeño cartel con el ofrecimiento de que tienen "asceso a interne wifi"... todo un detalle.

Pasado Castro nos encontramos con la vertiginosa bajada al río Ulla, y con cuidado cuando llueve; pero antes nos paramos a contemplar el abrupto y exuberante paisaje que te encuentras nada más salir de la aldea, los viaductos viejos y nuevos del tren y al fondo detrás del tajo al monte que le está haciendo una cantera en el horizonte la silueta del Pico Sacro que nos indica que Compostela está cerca "a unha carreiriña de can".


Cruzado el río salimos de la aldea de Ponte Ulla por un camino empedrado, entre muros y emparrado de viñas para más adelante después de pedalear un tramo por carretera saturado de tráfico, comenzar una larga subida llevadera si no es un día soleado por pista forestal hasta la aldea de Outeiro, donde paramos para llenar los bidones en la fuente del Santiaguiño do Monte y meterle al cuerpo los últimos cereales que nos darán fuerzas para los que nos quede... unos 17 Kms. de dificultad baja con sus consabida ración de costa parriba costa pabaixo como viene siendo habitual.

Y como la cosa se va terminando antes de la triunfal entrada en Compostela hacemos ya la última paradiña en un bar de A Susana para tomar la cerveza del mediodía, acompañada de una tapa de empanada que estaba ¡espectacular!


Subida por camiño real de Piñeiro, camiño real de Angrois hasta el Cruceiro de Sar que es punto de encuentro habitual de la Peña Pirata para sus salidas, y ahí ya la bajada empedrada por la Calzada de Sar con las torres de la catedral a la vista.


El remate de este viaje biciclista cuneteiro lo hicimos en el bar Croques situado en la praza de San Clemente, a tiro de piedra de la praza do Obradoiro que es kilómetro cero de todos los caminos compostelanos, y nos despachamos con un tazón de caldo gallego y una carne a la plancha, vino y un chupito de licor café.. así que si os gustó el relato de nuestro viaje pues muy bien, y si os aburrió pues también bien... ¡eche o que hai!... e ata a próxima cunetei@s