Camino del norte, de Irun a Zumaia 60 km.

De momento porque no tengo, no uso para mis salidas en bici GPS y hasta ahora siempre utilicé una guía en papel o algún plano suelto, raras veces eché mano al móvil para situarme y eso que es una buena herramienta cuando hay cobertura y tiene suficiente carga.

A algunos le parecerá que con las guías cargas con un tocho inservible, más peso para el viaje, pero si es una buena guía te aseguro que te va a sacar de muchos problemas sobre todo si haces como yo que los meses en que me voy concienciando en hacer una larga voy sacando información de la red, la voy anotando en las páginas correspondiente de la ruta, una preparación que llegado el día me agradezco... así si le echáis un ojo a las guías que uso veréis que están llenas de anotaciones, y si necesito ayuda pues también pregunto si me tropiezo con un paisan@. Para este viaje usé la misma guía que cuando recorrí bicicleando en el año 2012 el camino por la costa desde Oviedo a Compostela, y es esa que veis en la foto, una edición del 2010 pero como dije antes con actualizadas anotaciones.
Para mi es una buena y completa guía tanto para cuneteir@s como para biciclistas, pues si no quieres quemarte con el sube y baja por terrenos encharcados, con barro, o teniendo que cargar con las mochilas y la bici, lo mejor es seguir sus correctas recomendaciones cuando te indica por motivo de pendiente pronunciada, barro o mal estado un "desvió ciclistas".
Felicito al autor Carlos Mencos de jacobeo.net por el trabajo pero siento decirle que no compraré de momento otra guía pues a la mía todavía le queda un uso antes de que la jubile y pase a su segunda actividad en la estantería de libros, me falta el Camino del Salvador, que se hará...
Pues un 7 de setiembre de 2013 a las diez de la mañana salgo de Compostela en tren rumbo a Irun acompañado del pirata Óscar y por delante tenemos 11 horas de viaje con nuestros camellos perfectamente embalados según las estrictas normas de los "repugnantes de la RENFE"... compañía española de transporte público en ferrocarril que al igual que otras compañías españolas de transporte de viajeros le tienen puesta la proa a esos vehículos de dos ruedas llamados bicicletas... o lo que es lo mismo un sin dios de amabilidad.
Salimos de Compostela con buen tiempo y puntualidad a las diez de la mañana pero once horas de oeste a este en el camello de hierro que comunica Galicia con la frontera gabacha, dan para unas cuantas cervezas y para que la meteorología vaya cambiando, así que en Torquemada nos visitará la lluvia que nos acompañará intermitentemente los próximos días.
En Irun nos alojamos en su albergue, un piso que llevan los voluntarios cerca de la estación y del camino que emprenderíamos al día siguiente. A la hora que llegamos todavía estaba entrando algún peregrino, no fuimos los últimos, pero el albergue ya estaba lleno así que dormimos en la planta baja, un local a obra en el que habilitaron unas literas y un pequeño baño... así que a descansar amigo Óscar que en peores posadas hemos pernoctado.



Una vez cruzada la ría en la motora para salir de Pasaia nos recomendó un paseante que tal como estaban los caminos lo mejor era seguir a Donostia por un descansado carril bici... y le hicimos caso, aunque la guía diga que nos perdimos uno de los tramos más bellos del camino en el País Vasco, pero nosotros por el "bidegorri" un gran invento que a partir de ese día usaríamos en todas las ocasiones que nos fuese posible.
Quisimos parar en Donosti pero era imposible pues nos coincidió con la final de la liga de traineras y la ciudad estaba hasta la bandera de humanos, así que poco a poco por el bidegorri fuimos cruzando la Concha camino del Monte Igueldo en una mañana en la que dejamos el chubasquero y ya empezaban a sobrar prendas.


Cincuenta kilómetros aproximadamente llevamos recorridos cuando llegamos a Zarautz así que nos tomamos un respiro en uno de los chiringuitos de su paseo marítimo. Contemplamos el mar Cantábrico, el ratón de Guetaria, los surfistas y los paseantes domingueros mientras nos bebemos una birra y nos tomamos un helado con músca regue de fondo.
Abrimos la guía y ahí tengo anotado el Albergue Villa Luz en pleno Paseo del Faro, no tengo malas recomendaciones anotadas y el precio es de 10 euros así que ¡pa dentro!. El aslbergue resulta agradable y las bicicletas duermen encerradas, ducha, lavadora y nos ofrece desayuno por la mañana y algo también importante para un domingo de fiesta y es que "no importa la hora de llegada" así que una vez instalados y aseados nos damos unas vueltas por la animada zona de vinos de un pueblo ruidoso que celebra el haber ganado la Bandera de la Concha femenina.
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