28 junio 2008

El "glamour" del camino, o sino... "apreciaciones de un irreverente pedalista en el Monte del Gozo"

Creo que leí por alguna parte que en el medioevo, más o menos, las gentes pudientes que se habían ofrecido a hacer el camino de peregrinación a la tumba del apóstol Santiago podían contratar a otra persona para realizarlo, y bien podía ser éste un indigente, un necesitado, un parado o un profesional, veamos… las mismas castas sociales que hoy en día.

Aquellos tiempo eran duros en el camino, bueno en realidad fueron duros hasta que el insigne y preclaro caballero “don Manuel” y su escudero "Mortomeñe" inventaron el "Xacobeo" y le quitaron el mérito y el chollo a la iglesia, que durante siglos también se había agenciado el chollo del rito y la ruta pagana.

Pero no quiero enrollarme porque yo lo que cuelgo es una imagen de una auténtica peregrina del siglo XXI, y la cuelgo por que dicen "que una imagen vale más que mil palabras", y como soy muy vago pues la cuelgo y así no hablo ni escribo y... bueno que me enrollo.

La instantánea está capturada el domingo 22 de junio a las diez de la mañana en el Monte del Gozo, cuando yo..., que estaba apostado en la barra del chiringuito que hay a la entrada tomando un café negro con mis colegas "Piratas", recuperando fuerzas después de dos días de pedaleo continuo, observé que se acercaba una pareja del ganchete e impecablemente vestidos de marcas que aquí no voy a reproducir porque no me esponsorizan.

No pude hacer la foto al espécimen macho por aquello del mosqueo, ya que probablemente se habían dado cuenta de que los observábamos, pero en un despiste pude gravar la instantánea que aquí cuelgo en el que además del collar de perlas al cuello, las pulseras desde la muñeca al codo en el brazo derecho, los dedos anillados, gafas modelo "Pantoja", la mochilita de piel, el paraguitas por sí... etc., pero de todo, todo, lo que más nos llamó la atención fueron sus zapatillas de marca, blancas, blancas, blancas, y esos calcetines inmaculados de jovencita "Grease".

Desde luego que cada uno se divierte como puede, faltaría más en este país libre, pero... "cómo cambian los tiempos Venancia, que te parece".

La maldita globalización acabó con el auténtico peregrino y ni esta desaceleración económica (la palabra crisis es pecado) nos podrá devolver el auténtico espíritu del camino con sus indigentes, necesitados, parados o profesionales, amén...

¡qué te parece Venancia!

1 comentario:

YO dijo...

Algo así me pasó a mí subiendo al Puigmal. Después de subir un desnivel de dos mil y pico metros me encontré con familias enteras con abuelos, que con coche habían llegado hasta muy cerquita de la cima.

(muy representativa la foto del espécimen hembra)